23.11.10

No es un regreso triunfal. Gustavo Escanlar


Lo pensé bien, y me di cuenta que sólo le debo una disculpa a las tres o cuatro personas que leían este insulso blog, este capricho miope. Así que era fácil volver y decir lo mismo, seguir con los egos y hablar de lo primero que se me viene a la cabeza ciclopéica y astigmática.

...y lo primero que se me viene a la cabeza es la muerte, como a todos los decapitados -con motosierra o soga, da igual-.

...y es que tanta encefalofilia se debe a la muerte de El Cabeza.

Sí, un escritor, (Gustavo Escanlar) El Cabeza -asi le decían sus amigos, y claro yo no lo fui, pero lo leí, y me sucitó este nuevo inicio- escritor y periodista de esos que faltan aquí un poco para divertirnos y para escuchar como se dice con rabia eso que todos sabemos cierto y que no nos atravemos ni siquiera a pensar.

Quizás por culto pacato a nuestro espíritu gélido de los Andes o hipócrita y baladí de nuestras costas -aunque el país no se divide en solo dos zonas, en el medio encontramos los matices de esos extremos: la verborrea manipuladora, la prepotencia traqueta, la fuerza bruta, etc, etc, etc, eso si todos con sombrero de-voltiado, manilla de Juan Valdez y certificado electoral y la otra gran parte de este territorio vive anegado en las aguas de la indiferencia diluviana de siempre y más etcéteras- poco de esas letras a las que representa El Cabeza y que movieron a todo el continente a finales del XX, -y a las que culpo de este sinsabor con el que me levanto a diario al saber que escribo menos líneas de las que me huelo, y casi no huelo a decir verdad- se han visto reflejadas en estas lindes. Aquí nos toca contentarnos con el sentimentalismo burgués de Gamboa, o con el sico-mantra-gore-zen, de Mendoza, o con la enfermiza subvaloración de lo real de Franco, eso sí todos visibilizados a las malas gracias a su respectivo premio en las editoriales de siempre.

No, aquí no tuvimos esa literatura que tanto ruido hizo en su momento en el resto de América y que trató de soltar ese dificil provincionalismo caduco que nos caracteriza. Lanzo algunos nombres de los que me gustan, a los que aprecio: Fresán, Fuguet, Rolando Menéndez, Loriga, Forn, Naief Yehya, Paz Soldán, Karla Suarez y claro Gustavo Escanlar y otros tantos que no recuerdo. Claro, ya ha pasado algo más de una década desde que los conocí y esa rabia y novedad con la que escribían ha mutado, esa sencibilidad punk undergraund ha ido moderandose a las razones propias del estilo y la búsqueda estética de todo artista. Ahora son artistas consumados, referentes de la cultura, lecturas obligadas, grandes escritores. Quizás el más post-punk fuera Escanlar, y digo quizás porque como a las editoriales y distribuidoras nacionales no les gusta ese lenguaje, no le apuestan sino a las florituras y efumismos, pues era casi imposible conseguir sus nuevos libros. Parece ser, porque le habia perdido la pista hace un largo tiempo, Escalnar era una especie de vedette ebria y droga que proferia verdades y problemas en un Motevideo tan parecido a Bogotá. Se ensañó en algunos medio escritos hasta que no lo aguntaban más y migraba de una lado a otro, acusado de plagio, tallerista virtual, escritor atascado, Escanlar, saltaba del periodismo a la escritura para poder seguir diciendo lo que le enfadaba, lo que le sacaba de quicio, lo que le hacia explotar la cabeza.

El Cabeza que yo conocí fue muy limitado: dos cuentos, una novela; Gritos y Susurros, en McOndo, Una fiesta Popular en Líneas Areas y su delirente Estocolmo en Mondadori, leídos a finales del XX, dejaron en mi esa idea de que uno podía escribir de lo que quisiera, siempre que fuera sentido y real, siempre que mostrara como la rabia, el error, el inconformismo, se deben decir de frente y duro, ojalá ebrio y tocado para que suene bien.

Nosotros nos saltamos ese paso, nos queda el sufragio de su obra para recordárlo y recomendarlo a tanto efebo escritor temprano para que por lo menos, anacrónico, podamos contar con voces de ese tipo. Por ahora aqui no pasa nada, no se ha muerto nadie, niguna cabeza. Tranquilos, aquí nacemos extirpados.

Les dejo los enlaces de lo que dijeron otros que sí lo conocieron y tenían más que decir y de un poema que Escanlar le dedico a su padre...


1 comentarios:

Paula Andrea Marín C. dijo...

Qué bueno volverlo a leer.